
Alineamiento del Espíritu
En un tiempo de análisis e introspección, he visto la mano de Dios librar, sanar, restaurar y cuidarme pero también he visto la mano de Satanás con estrategias para entorpecer, robar, dividir, usurpar y murmurar oposición.
Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí que Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;
Lucas 22:31
Es una realidad que Satanás siempre opera para destruir el propósito de Dios en ti y en tu familia. Un propósito ya predestinado desde antes del fundamento de la Tierra. (Referencia: 2 Timoteo 1:9)
Pero la mano de Jehová siempre está con los que le temen.
Dios nos alerta del plan de Satanás y también nos ha revelado estrategias para poder «resistir en el día malo». Nuestra posición determina nuestra fé, obediencia y crecimiento espiritual.
¿Estamos prestos a escuchar la voz de Dios o la voz de Satanás?
Caminar alineados a la voluntad del Espíritu de Dios es nuestra norma. Una de las funciónes del Espíritu Santo es guiarnos.
Pero ustedes, amados míos, manténganse firmes en su santísima fe; aprendan a orar guiados por el Espíritu Santo;
Judas 1:20 NBV
Cuando tenemos convicción en Cristo, reconocemos que no somos perfectos y aquí es el proceso de introspección. ¿Qué área de mi vida debo alinear al propósito de Dios? ¿Qué me hace caer en la trampa del enemigo? Dios, a traves de su Espíritu nos revela y nos corrige. Para así poder resistir y obtener la victoria que nos ha sido dada a través de su hijo Jesucristo.
¡No seas presa fácil!
¿Fallaste una vez? Dos? Siete? No importa el número de veces que hayas fallado. Es tiempo de recapitular y decidir no ser presa en este mundo feroz, compulsivo y corrompido. ¡Retoma tu lugar como hijo e hija de Dios! ¡Estudia su palabra que es dónde te fortaleces! Congregate, asiste a consejería con tu Pastor, ora, ayuna y alaba. La clave es tener la determinación de cortarle toda estrategia al diablo y ser fortalecido y dirigido por Dios.
Ármate de la palabra de Dios
Ten la determinación de no darle lugar al diablo en ninguna área de tu vida. Ármate de valor en escudriñarte y que el Espíritu Santo te corrija para poder vencer en toda circunstancia.
