Cuando una puerta se cierra

Las puertas que Dios cierra no son para desanimarnos ni decepcionarnos.

Hay un mal común que por nuestra ignorancia e influencia externa todos sufrimos. ¿Qué me dan a cambio? ¿Qué recibo Yo por hacer esto? ¿Qué me van a dar por mis esfuerzos? Estamos todos condicionados a dar y recibir algo a cambio. Siempre hay esa expectativa de recibir instantáneamente lo que creemos que nos merecemos.

David le pregunto a un hombre que estaba cerca de el: –¿Qué dice que le darán al que mate a este filisteo y le devuelva el honor a Israel? ¿Quién es este tal Goliat? No es mas que un pagano. Nada mas que un filisteo. ¿Quién se cree que es para desafiar al ejercito del Dios viviente?

1 Samuel 17:26 PDT

David en un momento de su jornada pregunto ¿Qué le van a dar al hombre que venciere? Creo que en ningún momento imagino durante esa temporada de su vida a donde estaba destinado– el palacio. Pero su naturaleza le llevo a cuestionar. ¿Qué me dan a cambio? Hacemos todo por rutina, vivimos cargados de emociones, preocupaciones y ansiedades. Es natural querer ser recompensados, es natural que esperemos que Dios nos bendiga y siempre nos abra las puertas a todo lo que deseamos, sonamos y anhelamos. Nuestra humanidad anhela y quiere todo el tiempo que se nos cumpla y se nos recompense por las metas, los deseos, las promesas y las bendiciones.

Nos aferramos como hijos e hijas de Dios, «es mi promesa y mi bendición, Dios me lo va a dar ahora mismo», «por mi fe sucede ya», «Declaro que se abren las puertas hoy en el nombre de Jesús!» Nuestras oraciones se ven con palabrería forzada, donde le ponemos a Dios en un cajón para que haga lo que queremos y creemos que nos merecemos en este instante. Ahora Dios cumple sus promesa!

Obviamos cual es el verdadero beneficio, la lección y el crecimiento que Dios quiere para nuestras vidas. ¿Pero que sucede cuando la puerta se cierra? ¿Cuándo la bendición no llega a tiempo? ¿Cuándo la promesa aun no se cumple?

Y como nos afecta cuando no lo recibimos en el tiempo que queremos!!

  • Nos da desanimo,
  • Nos da desaliento
  • Cambiamos nuestra actitud con nosotros mismos y con otros,
  • Nos paralizamos, dejamos de hacer la asignación que nos fue dada

¿Qué sucede cuando Dios nos cierra una puerta?

  • La 1era impresión es reclamar «¿Por que?»
  • La 2da impresión le echamos la culpa al diablo
  • La 3era impresión nos llenamos de negación
  • La 4ta impresión volvemos al ciclo!

Nos afanamos con Dios, le respondemos con ignorancia, queremos que Él haga solo lo que vemos (mi puerta cerrada) y quiero que me abras las puertas Señor. Empezamos a enumerarles todas mis razones y todas mis desgracias si no lo hace. Nos volvemos en cierta manera inconformes y ahí perdemos el barco de nuestra lección.

Un buen maestro cuando prueba a su alumno y ve que no pasa la destreza, le repite la prueba. Todas las veces que sean necesarias, hasta que aprenda la lección.

Debemos preguntarnos, ¿Qué Dios quiere que yo aprenda en esta temporada? Porque no es solamente hacer y esperar algo a cambio como ofreció David cuando vio al gigante. Su humanidad fue revelada y la gloria de Dios aun se manifestó al matar al gigante. Dios hace como el quiere, aun cuando nuestra humanidad es reflejada. Recuerda que no es solo vencer el gigante, al filisteo, es la lección que el gigante carga. La lección que va a moldear mi vida, que me va a llevar a tener intimidad con el Dios que todo lo conoce y sabe y que ha vencido ya al gigante. Todo esto es una lección de esperanza, es una lección depositada en nuestras vidas que nos marca y nos ensena a esperar en Dios para cuando así lleguemos a nuestro destino–el Reino de los Cielos.

Hoy quiero cambiar conceptos «Si Dios cierra una puerta…» la puerta cerrada por Dios son de cuidados, de proteccion, de bendicion, de re-direccion y ajustes a nuestras vidas, son de promesas latentes que Dios esta al cuidado de cada uno de nosotros.

La mente crea tormentas que no existen cuando las puertas se cierran, como una película imaginamos escenarios que no ha sucedido como que han de suceder. La mente nos traiciona y si escuchamos los dardos que lanza para que nuestra fe mengue y para discapacitarnos–te van a repetir la lección! El primer campo de batalla es nuestra naturaleza humana pecaminosa y las expectativas falsas o altas de como Dios, las personas y lo cotidiano tienen que funcionar.

Dios abre y cierra puertas. Cuando aprendes a escuchar la voz de Dios puedes caminar en plenitud de paz y gozo en el Señor. David experimento la gloria de Dios y aunque su naturaleza le llevo a cuestionar, fue un instrumento que sirvió, defendió y honro el nombre de Dios. Que nuestro deseo siempre sea de obedecer a Dios aun cuando no entendamos sus propósitos y lecciones, aun cuando la puerta este cerrada, significa que algo grande vendrá y una enseñanza poderosa de edificación en tu jornada ocurrirá para tu vida.

Medita e indaga hoy: ¿Qué área de tu mi vida tengo que rendir a Dios mientras espero la promesa? ¿Esta puerta que se cerro es de Dios o fui yo con mis actos que la cerré?

Te invito a orar para que Dios sea siempre tu ancla en momentos difíciles y mientras esperas alaba, adora y obedece su palabra.

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