Las Emociones

No podemos dejar que nuestras emociones nublen el propósito de Dios en nuestras vidas.

No te dejes llevar por la emoción

Primero, la emoción se define » Sentimiento muy intenso de alegría o tristeza producido por un hecho, una idea, un recuerdo « y » Alteración del ánimo producida por un sentimiento de este tipo.» Es de humanos sentir emociones y entiendo que hasta Jesús sintió emociones en el trayecto de su ministerio. Cuando Jesús llora ante la tumba de Lázaro porque fue conmovido y le amaba. Nunca dudo del poder del Padre que lo resucitaría pero sintió emoción al ver a su hermana Marta triste–Jesús se conmovió en espíritu y lloro. (Juan 11:28-37)

A veces nosotros nos desalentamos ante las circunstancias y desenfocamos nuestra mirada y nuestra fe. Vemos la circunstancia tan grande que dejamos que las emociones nublen nuestra mirada y confianza. Jesús nunca dudo de la gloria de Dios en Lázaro, a pesar de ser conmovido ante la circunstancia.

Tenemos que entender que en nuestras circunstancias Dios siempre se glorifica cuando mantenemos nuestra mirada enfocada en Él y nuestra confianza permanece inquebrantable en Él.

Colosenses 3:1-2 1Si habéis, pues, resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

Nuestra tendencia humana, de la carne, son que nos desesperemos, tengamos ira y amargura, tristeza y desconsolación ante las pruebas. La mente nos traiciona cuando nos abrumamos y seguimos dándole vuelta a las emociones de la situación que estamos enfrentando. Es importante entender, las emociones siempre van a estar ahí ante toda circunstancia. Tenemos que apropiarnos de nuestras emociones no dejar que ellas se apropien de nosotros. Cuando caminamos nuestra jornada en Cristo es imperativo adquirir la mentalidad del Reino. En una predicación en mi iglesia, un Pastor invitado nos hablo de un juego de béisbol, siendo el fanático del juego, él lo dejó grabando mientras iba al servicio de su iglesia. Pero alguien le reveló quien ganó el juego al terminar el servicio. Entonces, él nos explico que mientras veía el juego ya su mente sabía que equipo había ganado y aunque fue por todas las emociones de ver el partido, ya él conocía el final. Con este ejemplo, entendí que a pesar de mis pruebas y aflicciones mi mente tiene que estar alineada al Reino de Dios– ¡ya Jesús venció! ¡Ya Él nos dio la VICTORIA! Mi prueba y aflicción tiene fecha de expiración porque Dios ya lo resolvió.

En conclusión, no podemos dejar que nuestras emociones alteren nuestra fe, ni nuestro propósito en Cristo Jesús. Tenemos que ser conscientes que aun en la circunstancia Dios esta obrando aunque todo se vea contrario. No podemos dejar que las emociones nublen nuestra fe y nuestro compromiso con Cristo. Nada nos separara del amor de Dios, aún cuando fallamos, aún cuando estamos en momentos de debilidad y sentimos que el mundo se nos cae encima. No hay nada que nos separe de su infinito amor.

Te invito a reflexionar y a reanudar tu compromiso con Dios, oro para que Dios manifieste su amor, su sabiduría y discernimiento en tu vida. Oro para que puedas tomar dominio propio de tu mente ante la circunstancia que estés atravesando y puedas ver la Gloria de Dios y su mano obrando en tu favor. Recuerda que ya Jesús venció y nos ha dado la victoria. Oro para que el propósito de Dios en tu vida se cumpla para darle la gloria y la honra a nuestro Padre Celestial.

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