
37 El último día del festival, el mas importante, Jesús se puso de pie y gritó a la multitud: «¡Todo el que tenga sed puede venir a mi! 38 ¡Todo el que crea en mi puede venir y beber! Pues las escrituras declaran: «De su corazón, brotaran ríos de agua viva.» 39 (Con la expresión «agua viva» se refería al Espíritu, el cual se le daría a todo el que creyera en él; pero el Espíritu no había sido dado, porque Jesús todavía no había entrado en su gloria).
Juan 7:37-39 NTV
¡Dios nos ha dado agua viva!
Alégrate, llénate de paz y gozo aún en la peor circunstancia. Tus finanzas pueden estar en el piso, el doctor te ha dado un diagnóstico, tu familia y amistades están en desacuerdo o lejanos —Dios te ha dado agua viva (el consolador) para que en estos momentos de sequía puedas beber de Él.
Es fácil desesperar, angustiarse y afligirse en temporadas de sequía. Sentirnos solos y desamparados son estrategias para desenfocarse y ser inefectivo aún en tu temporada. La realidad es que Dios quiere que nos enfoquemos y nos acerquemos mas en él en esta temporada para Dios glorificarse. Ahora repite conmigo, «¡Dios se está glorificando en mi vida!»
Toda temporada de sequía tiene fecha de caducidad. Tiene un principio, que nos sacude y a veces nos toma por desprevenidos pero su fecha de vencimiento esta incluida en el diseño de esta temporada. Si te tomó desprevenido y sacudió tu cimiente, entonces es una temporada para re-organizar, re-enfocar y cambiar estrategia. Dios esta sacando todo lo que es impedimento, quiere que te enfoques en Él, en su tiempo, en su mover, en su Gloria. Dios esta obrando en ese diagnóstico para que veas el poder de su sanidad. Dios esta moviendo las fichas para que tu familia y amistades vean quien vive en ti y que Él restaura hasta lo mas roto y vil. Dios esta obrando en tus finanzas para que veas que la provisión proviene de Él. ¡Alaba a Jehová y adora su Santo Nombre!
En esta sequía, el Padre nos insta a «venir y beber» de su presencia, de su amor, fidelidad, sanidad y restauración. El Espíritu Santo nos llena, nos da nuevas fuerzas, nos revela estrategias nuevas, nos sana y nos guía. Toma este momento para reflexionar: ¿Estoy tomando la posición correcta delante de Dios? ¿Quién domina mi sequía mi carne o el Espíritu Santo? ¿Estoy buscando a Dios correctamente–en humildad, sencillez, sensible a escuchar su Voz?
Oro para que en tu temporada veas la mano de Dios en tu favor, que la gracia de Dios ilumine tu caminar, que puedas sentir su presencia cubriéndote en todo momento, y que recobres fuerzas y mantengas tu posición en Cristo. Recuerda que esta temporada tiene fecha de expiración y verás la gloria de Dios manifestarse en tu vida. Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti.
